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La fuerza del voto habla este #7nov en los EEUU

Para que se abra el proceso de impeachment se requiere el voto de una mayoría de la Cámara de Representantes, mientras que para destituir al presidente son necesarios al menos dos tercios de los votos de los senadores condenándolo (foto: AP)
ICOLT

Las elecciones legislativas de este 7 de noviembre, en EEUU, podrían marcar para siempre la historia comicial de ese país. Se caracterizan por no atraer multitudes,  pero en 2018 quizá sea diferente considerando que una alta participación podría bloquear la gestión del presidente Donald Trump, incluso al punto de destituirlo, una aspiración de los llamados demócratas, en todo el territorio.

Iniciar un proceso de destitución es posible si ese partido gana la mayoría en la Cámara Baja (o de representantes), actualmente dominada por el partido Republicano, cuyas fichas se mantienen leales a Trump.

De 435 curules, los republicanos disponen actualmente de 236 contra 193 de los demócratas, quienes deben ganar 23 bancas adicionales para obtener la mayoría que les permita activar una solicitud de juicio político.

Ahora bien, iniciarlo no es lograrlo, porque la solicitud puede ser rechazada en la Cámara Alta (el Senado), donde la mayoría republicana, aunque ajustada: 51 x 49, parece no sentirse amenazada considerando que los demócratas, en razón de las cuotas de votos que corresponden a cada estado de la unión americana, no tienen fuerza suficiente.

Los números hasta ahora sugieren que la mayoría demócrata solo llegaría a la Cámara Baja, pero las encuestas en el mundo, incluyendo a EEUU, han dado muchas sorpresas en los últimos tiempos, así que todo puede pasar.

¿Por qué enjuiciar a Trump?

Le acusan de permitir que Rusia interfiriera en asuntos de EEUU –y también le adjudican algunos deslices sexuales-. Procesarlo por estos y otros motivos que signifiquen traicionar la constitución de su país, se conoce en inglés como impeachment, que en español equivale a “acusación”, “destitución” o “juicio político”.

Hasta la fecha, ningún presidente de EEUU ha sido destituido, aunque tres han estado cerca. El que más, quizá, haya sido Bill Clinton, cuyo célebre ‘desliz’ con la pasante Mónica Lewinsky, casi le valió el cargo.

El propio Trump ha reconocido que estas elecciones representan un referendo público sobre su gestión en la presidencia, pero advierte que si le hacen un impeachment, “los mercados se hundirán y la gente se hará muy pobre”.

Quienes piensan diferente a él aspiran al voto castigo, a ese referendo público y a la oportunidad de nivelar el poder político en EEUU, ahora dominado por los republicanos.

Las mujeres, personas de color, jóvenes y latinos, grupos sensibles a los señalamientos de los republicanos, y del propio Trump, son la apuesta de los demócratas para salir a votar.

Además de los curules en la Cámara de Representantes y en el Senado, también se disputan este martes casi 40 gobernaciones y la relación de fuerzas en casi todas las legislaturas estatales.

Si realmente se produce una realineación política, podría fijar un nuevo rumbo en la política estadounidense, tomando en cuenta que dentro de poco más de dos años, nuevamente habrá elección presidencial.

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