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Larenses se quejan: los precios varían de una hora a otra

Aura Rosa Castillo /La escalada de precios, sobre todo de productos comestibles, higiene personal y de limpieza, no tiene parangón en el país. Es una situación que abruma a las familias porque cada vez compran menos con el sueldo mensual de Bs. 4.500, hasta este 14 de enero.

Ahora con el sueldo a 18 mil, se preguntan cuántas “horas” pasarán para que en su escalada frenética, los precios vuelvan a superar el ingreso mínimo.

 El “desorden económico” es tal, que hay establecimientos que prefieren no vender, como se constató en puesto de carne en el mercado El Terepaima, en donde el empleado dijo que “debía esperar al jefe para que colocara el precio”.

En el mismo, sitio otros comerciantes ofertaban esa proteína en Bs. 3.600 por kilo. Días anteriores se cotizaban en Bs. 2100.

Casos como este se replican en todos los sectores. No es secreto que el costo de los productos gira en torno al dólar paralelo, manifiesta Enrique Mogollón, quien vive en Quíbor.

“Las cosas hoy tienen un precio y al rato aparecen con otro, y el incremento es de cientos de bolívares. Cada quien pone e precio que quiere y nadie pone coto a la situación”, se quejó Luisa Aranguren, mientras comparaba precios.

Asimismo, la mañana de este 14 de enero el precio del queso blanco fluctuaba entre Bs. 2800 y Bs. 3.600. Al tiempo que el vendedor advertía que aumentaría en Bs. 4.500, o sea, el viejo sueldo mínimo. De igual manera, el kilo de jabón en polvo aumentó  al inició la semana pasada a Bs. 4.500.

El kilo de azúcar tiene un valor regulado de Bs. 200, pero los vendedores informales que proliferan en las calles, la venden entre Bs. 800 y Bs. 1200 ante la mirada indiferente de guardias y policías, señaló Dilcia Acosta, vecina de la Paz, al oeste de Barquisimeto.

Eso evidencia que el sistema de “precios acordados” anunciados por el Ejecutivo nacional -y que el presidente Nicolás Maduro dijo que se mantendrá- no es respetado como para lograr el efecto deseado, al menos en teoría.

Otro caso es la pasta, que fue regulada en Bs. 376 por kilo y ya se revende en Bs. 846; arroz en Bs.212 y actualmente se cotiza en Bs. 679.

En manos de “bachaqueros”  valen el doble e incluso un poco más, se queja el ciudadano común quien aún no entiende cómo es que el presidente les dice a los bachaqueros: “ya basta de indolencia, de corrupción”, pero éstos siguen ahí, “como si nada”, vendiendo incluso en las vías públicas.

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