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“Mi casa, mi trabajo y mis hijas son de la Divina Pastora”

Angélica Romero Navas.-  Amar a la Divina Pastora viene en la sangre. Patricia Pérez, barquisimetana de nacimiento, siempre fue devota de la Virgen. La visita al Santuario de Santa Rosa era una obligación todos los inicios de año, acompañar a la Patrona Espiritual durante su peregrinación a Barquisimeto, también.

Pero un día dejó de ser visitante de Santa Rosa y convirtió el pueblo en su hogar. “Nunca pensé que me casaría con un santaroseño” cuenta entre risas. Hoy está cerquita de la Virgen, dándole gracias por todo lo que la rodea, especialmente por sus hijas.

Patricia y su esposo Randy Arroyo tardaron cuatro años tratando de concebir. Los hijos no llegaban, pero la pareja guardaba la fe. Un día se comprometieron a ser fieles portadores de la Palabra y de dar testimonio de las bendiciones recibidas por María, la madre de Dios. Y así nacieron sus dos hijas, para complementar la familia.

No sólo las hijas de Patricia son gracias a la intercesión de la Divina Pastora. También su trabajo y su casa.

Hace 13 años, la familia buscaba una fuente de ingreso. Como todos los vecinos en el pueblo, probaron suerte ofreciendo algo a los visitantes. Patricia hizo unas tortas riquísimas, se vendieron muy bien, pero los ingresos no eran suficientes para la familia de cuatro.

Se atrevieron a innovar y así nació la idea de trabajar la madera: colores, texturas, formas… toda una innovación para el momento. Nació una primera pieza: un cuadro en MDF pintado en un acrílico rosado, con la Imagen de la Divina Pastora y el Niño Jesús en una tierna versión y sus ovejitas no podía faltar. “Fue mucho trabajo pero nos quedó hermosa” cuentan sus creadores, quienes al día de hoy conservan esta pieza que nunca quisieron vender.

El taller familiar fue creciendo, perfeccionándose. Hoy tienen dos locales de artesanías en el Mirador de Santa Rosa… Sus creaciones han variado, además de las piezas principales, también ofrecen la Imagen de la Virgen trabajada en madera de pino, con colores fluorescentes y un acabado brillante muy especial. También incorporaron el láser para hacer medallas, llaveros e imanes para las neveras, en todos estos objetos está la silueta de la patrona espiritual de los larenses.

“Nuestras piezas traspasaron las fronteras”, resaltan con entusiasmo, pues han realizado encargos para artesanos y comerciantes de diferentes latitudes. “Nos gusta saber que contribuimos para que la Virgen hoy esté por todo el mundo” dice su creadora.

Con el fruto de su trabajo, Patricia y Randy lograron construir su propia casa, y como no podía ser de otra forma, en el frente hoy está colgado el nombre de la verdadera y única dueña: La Divina Pastora.

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