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Con Ely Méndez, se va el último eslabón viviente que quedaba de Billo’s Caracas Boys

Con el fallecimiento del barquisimetano Ely Méndez, se nos va lo que, a nuestro juicio, era el último eslabón viviente que quedaba de los años dorados de la Billo’s Caracas Boys, tal vez la más  emblemática agrupación musical venezolana, que, por cierto, todavía existe, pero ya en otros niveles, tanto en lo musical como en lo artístico.

Eloy Valentín Méndez García –ése era su nombre de pila-  nació en Santa Rosa, hoy día parte del área urbana de la capital larense, el 3 de noviembre de 1945, lo que significa que hace muy poco acababa de cumplir los 75 años de edad.

Para la fecha de su nacimiento, Venezuela era todavía un país semirrural, y no eran muy abundantes las maternidades públicas.

El profesor Adrián Torres, su primo hermano, nos comenta que, por ello, su madre, Sergia García, lo dio a luz en su propia casa de habitación, con el auxilio de una partera, o comadrona, como también se les llamaba, cuestión que se acostumbraba mucho para la época.

Su padre –agrega- se llamó Jacobo Valentín Méndez.

Según ha trascendido de manera extraoficial, Ely estuvo recluido por una afección de coronavirus en una clínica privada de Caracas, de donde fue dado de alta el pasado 3 de este mismo mes.

Al parecer, no obstante, le quedaron algunas secuelas que finalmente le ocasionaron la muerte, cerca de las 11 de la noche de este viernes 5 de febrero.

Le sobreviven su esposa y ocho hijos.

Como cosa curiosa y por extraña coincidencia, Méndez pasó su reclusión en la misma clínica privada en la que falleció el que fuera su gran mentor final: El maestro Billo Frómeta, quien expiró allí el 20 de mayo de 1.988.

Breve biografía

De acuerdo con algunos datos que nos suministrara nuestro buen amigo José Gregorio Gómez, de la Fundación Nuevo Joven, Méndez contaba con apenas cuatro años de edad cuando su familia se trasladó a vivir a Caracas, concretamente en el barrio La Trilla, en un rancho situado debajo del puente El Guanábano.

No obstante, por los avatares económicos del momento, la familia debió residir igualmente en La Pastora, en Los Flores de Catia y en el Veintitrés de Enero.

Por las venas de nuestro personaje, sin embargo, corría sangre musical, ya que su madre –lo decía él mismo- tenía muy bella voz y “cantaba muy bonito”.

Pero, además, sus hermanos tocaban el bajo, la guitarra, el cuatro, etc.

A los cinco años, ya Méndez era maraquero, y, en los años siguientes, sus tíos descubrieron que temía también una bella voz, y comenzaron a llevarlo a algunos programas radiales infantiles

Por supuesto, las serenatas no faltaban para sus ratos de esparcimiento, junto con sus propios hermanos, a la vez que ya “mataba tigritos” con algunos improvisados tríos y cuartetos, y, en casi todos, era siempre la primera voz.

Lógicamente, por razones obvias, en esas agrupaciones, había que cantar de todo, aun cuando él, por los matices de su bien timbrada y agradable voz, prefería las baladas, muy de moda para esos años.

Así, tras un paréntesis de pocos años, fue llamado por Al Ramos para que se integrara a su conjunto bailable, y, con éste, grabó un tema denominado “El Candidato”. Fue su primera grabación.

Por cierto que, en la carátula del disco, Méndez salía vestido con levita.

El ingreso

Acerca del “aterrizaje” de Méndez en la Billo’s, Gómez nos apunta que fue más o menos así:

En enero del año 1.971, en un sitio nocturno de Caracas, se presentaban la orquesta del maestro Billo y el conjunto Canaima, para el cual cantaba Méndez.

Por supuesto, Billo escuchó cantar a Méndez, y le llamó la atención.

De inmediato, el propio maestro envió a uno de sus músicos hasta donde estaba Méndez, y lo invitó a su mesa “porque quería hablar con él”.

Al parecer, Billo le manifestó que llevaba ya tres o cuatro años buscando un reemplazante para suplir a José Luis Rodríguez como bolerista, pues ninguno de los vocalistas que había probado habían cubierto sus expectativas.

Tras la conversación, se despidieron, y Billo quedó en que “cualquier cosa, yo te aviso…”

Y, efectivamente, el 12 de julio de ese mismo año, también a través de uno de sus músicos, Billo lo invitó para que acudiera a los ensayos de la orquesta, que se hacían  en el Hogar Canario, de Caracas.

Ely acudió, y, tras haber llegado, Billo le preguntó si se sabía el tema “Puerto Cabello”, y, al él contestarle que sí, el maestro le pidió que se lo cantara a capela.

Cuando terminó de cantar la melodía, Billo le levantó el brazo y dijo antes los demás músicos: “Él es el nuevo cantante de la Billo’s Caracas Boys”.

A partir de allí, pasó a formar parte de lo que fue una muy exitosa trilogía vocal, junto a “Cheo” García y a Memo Morales.

Su debut con la orquesta tuvo lugar en un baile en Caracas, el día 15 de julio de ese mismo año 1.971, lo que quiere decir que estaba a cinco meses apenas de cumplir 50 años como integrante formal de la Billo’s Caracas Boys.

Los éxitos

Desde el mismo ingreso, y gracias a su agradable  y  acariciadora voz, comenzó una vida profesional llena de éxitos para nuestro artista, del que pudiéramos afirmar fue un orgullo de Barquisimeto.

Éxitos que, por supuesto, iban aparejados y de la mano con los éxitos de la orquesta.

Tan es así que Ely Méndez –pareciera una irreverencia el decirlo-, de alguna manera, hizo olvidar a anteriores cantantes románticos de la orquesta, y tan emblemáticos –valga el término- como Rafa Galindo, Felipe Pirela y José Luis Rodríguez.

En los años 70, 80 y 90, el mundo musical latinoamericano había sido invadido por la salsa, y, luego, por el merengue dominicano moderno, a lo que el maestro Billo supo enfrentar con la calidad de su orquesta y con sus continuas y rítmicas composiciones, o con sus pegajosos arreglos bailables.

No obstante, aún así, logró que Ely Méndez se involucrara en algunos temas “movidos” o “´rítmicos” de muy grata recordación y aceptación en el pasado.

Entre esos temas, recordamos a: “Guarachando”, “Necesito una mujer”, “Al fin y al cabo qué”, “Pasito Tun Tun”, “El baile del sillón”, “Se me fue María”, y hasta el pasodoble “Nuevo Circo”.

Fueron grabaciones que igualmente tuvieron amplia aceptación de parte de los melómanos en general, pero especialmente de parte de los seguidores de la orquesta.

Homenaje de despedida

Por cierto que hemos recibido en nuestra redacción un video que nos enviase el destacado y conocido músico larense José Tomás (“Chichito”) Rosales, quien mantuvo durante muchos años en Barquisimeto una excelente agrupación bailable, video en el que ofreció breves palabras de despedida para Méndez.

Con su banda, “Chichito”, radicado hoy en día en Estados Unidos, compartió  tarima con la Billo’s Caracas Boys  en unos cuantos  bailes en la capital larense.

Por supuesto,  también compartió muchos diálogos con Ely Méndez, de quien dijo era un excelente conversador, y que el cantante no olvidaba a su pueblo barquisimetano.

-Siempre lo recordaremos-, aseveró Rosales.

Este video ya está publicado en nuestro Instagram: @elinformadorve.

La producción discográfica

La carrera artística y profesional de Méndez con la Billo’s Caracas Boys mientras vivió su fundador y director pudiera resumirse así:

 Tuvo participación en 36 discos de larga duración, o “longplays”, como también se les llamaba.

Como solista, grabó unos 80 temas, y participó en 25 mosaicos a la Billo’s.

Y, si se agregan los que llevó al acetato luego de la muerte del maestro Billo, sus grabaciones como solista pudieran estar en el orden de las 120.

También fue parte de un hito internacional en la historia de la música bailable, cuando, en el carnaval de Tenerife, España, del año 1.987, en la Plaza España de dicha localidad, la Billo’s  “metió” 250.00 personas a bailar.

En este evento, también participó la inolvidable Celia Cruz.

La cifra en cuestión fue certificada en el libro de Record Guinnes, para bailes a espacio abierto y con entrada libre.

Con “La Más Popular de Venezuela” –la Billo’s-, Méndez recorrió buena parte del mundo, habiéndose presentado con mucho éxito en todas y cada una de sus actuaciones.

Sus canciones quedarán para enriquecer el tesoro musical del gentilicio venezolano.

Paz a sus restos.

Reinaldo Gómez

Fotos: Archivo

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