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23-F: 40 años del intento del golpe de Estado que angustió a la democracia española

El 23 de febrero de 1981, España vivió 18 horas dramáticas cuando se intentó poner fin a la monarquía parlamentaria y la transición democrática iniciada tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975. 

Ocurrió en un momento de profunda crisis política y económica, con un relevo al frente del Gobierno tras la salida del presidente Adolfo Suárez y en una España golpeada por la crisis económica, la inestabilidad del partido gobernante, Unión de Centro Democrático (UCD), y el terrorismo de ETA.

La imagen asociada mundialmente con la intentona golpista fue la del teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, quien encabezó el asalto al Congreso de los Diputados al frente de un grupo de 200 guardias civiles armados

Asalto y contragolpe

La operación inició cuando el teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, al mando de un pelotón de 200 agentes, toma por las armas el Congreso de los Diputados, donde se estaba votando la investidura como presidente del gobierno del centrista Leopoldo Calvo-Sotelo.

Los golpistas disparan ráfagas al techo del Congreso, y los diputados se esconden aterrorizados bajo sus escaños, con tres excepciones: el presidente saliente, Adolfo Suárez, su vicepresidente, el teniente general Manuel Gutiérrez Mellado, que se enfrenta a los asaltantes, y el líder comunista Santiago Carrillo.

De inmediato, el rey Juan Carlos I trata de desactivar el golpe. Desde la Zarzuela, a las afueras de Madrid, llama a los capitanes generales que dirigen las distintas regiones del país para que respeten la legalidad democrática, en un país dotado desde 1978 de una joven Constitución tras la larga dictadura franquista (1939-1975).

El secuestro del Congreso duró aún toda la madrugada, hasta que los golpistas se rindieron el 24 de febrero a mediodía, 17 horas y media después del asalto.

Contexto

Los golpistas fueron la punta de lanza de un descontento generalizado con el presidente Adolfo Suárez, nombrado por Juan Carlos en 1976 y muy desgastado en 1980.

Por aquel momento, el rey tenía una mala relación con el centrista Suárez, sometido además a una dura oposición por parte de los socialistas, y a la presión de los militares, iracundos con la legalización del Partido Comunista y, sobre todo, la incapacidad del Estado para atajar los crímenes de la organización separatista armada vasca ETA.

Suárez presentó sorpresivamente su dimisión el 29 de enero de 1981, tras una intimidatoria reunión con mandos militares en Zarzuela, permitida por don Juan Carlos. «El rey ahí fue imprudente», apunta el periodista Abel Hernández, fino conocedor de Suárez y de la transición democrática.

El general Armada trató inmediatamente de aprovechar su ascendencia sobre el rey para que lo designara candidato a presidente del gobierno. Pero cuando el monarca optó por Calvo-Sotelo, del mismo partido que Suárez, Armada aceleró los preparativos del golpe junto con Milans del Bosch y Tejero.

La justicia militar condenó a Tejero y Armada a 30 años de prisión, y a Milans del Bosch a 26. Sin embargo, Armada fue indultado en 1988 y Milans del Bosch y Tejero excarcelados respectivamente en 1990 y 1996

Adolfo Suárez

Adolfo Suárez fue uno de los personajes clave de la Transición española. Tras su salida del Gobierno, fundó un nuevo partido, el Centro Democrático y Social, pero los sucesivos fracasos electorales le hicieron retirarse de la política en 1991. Adolfo Suárez falleció el 23 de marzo de 2014.

Eliagnis Mora
Foto: pixabay

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