Opinión

Castigada y por adelantado | Por Omar Estacio Z.

Castigada y por adelantado | Por Omar Estacio Z.

Una integrante del parlamento venezolano (del parlamento espurio, ilegítimo, votado el seis de diciembre pasado, con fraude, prevaricación y alevosía) ha prometido apresar, ella misma, a Juan Gerardo Guaidó, presidente del parlamento legítimo, ese sí, y presidente encargado de Venezuela, eso, también.

La amenaza, la hizo en un programa televisivo y para demostrar que la cosa iba en serio, blandió ante las cámaras las esposas policiales que, junto con su lápiz labial, polvera y demás artilugios para verse bella, porta en su bolsón de mujer.

-¡No me lo calo, hermano! donde lo vea, hermano ¡zas! le pongo estos “ganchos” que tengo aquí – expresó en clara e inteligible jerga penitenciaria, no muy femenina que se diga. Reza cierta coplilla zarzuelera «Si las mujeres mandaran/ en vez de mandar los hombres/ serían balsas de aceite/ los pueblos y las naciones».  Esa es la primera reflexión que nos merece el desplante

¿No hay hombres-machos, embraguetaos -un solo generalote, tan siquiera, que no se les arrodille, a lo Lewinsky, a los iraníes, a los faracos, los elenos, al G-2 cubano- en la mal llamada Revolución Bolivariana? ¿A tal déficit de virilidad, ha descendido semejante gavilla que, una actividad ruda, violenta casi siempre -apresar un no culpable puede tornarse, todavía, más violenta- tenga que asumirla una doñita?

Vicepresidente o vicepresidenta, por antonomasia es, el llamado o llamada, a suplir la faltas temporales o absolutas del presidente titular. La potencial aprehensora de, Guaidó, dice ser primera vicepresidenta del parlamento -del parlamento ilegítimo, lo puntualizamos una vez más- pero no explica porqué subroga, sin ton ni son, al presidente de la institución ¿Será que este último, falleció o se halla enfermo terminal y, nosotros, sin enterarnos? O, más apocalíptico ¿Será que el altísimo funcionario está, en extremo, atareado porque, otra vez, le dio por asesinar la lírica, la métrica, la rima, el sentido del ridículo -sobre todo- en lo que sería su segundo poemario?

En eso de congresistas desmadradas (DLE, 23a edición, Desmadre: “Pérdida de la moderación y la medida en el comportamiento”, malsonante, pero el castellano, es el castellano), el Poder Legislativo que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

En Panamá, hay una diputada que para ganar centimetraje en los medios de comunicación, ha hecho del insulto a mis compatriotas expatriados en ese país, su ethos. Hay otra por el estilo, en EE.UU., que cometió, entre muchos, el despropósito de calificar de farsa la balacera de la Escuela Secundaria, Marjory Stoneman Douglas, Parkland, Florida, en la que murieron 17 muchachos y 14 más, resultaron heridos graves.

Menos mal que, el parlamento y la opinión pública norteamericana metieron en cintura a la desenfrenada. En cuanto a la República de Panamá, por una zafia o un, zafio, hay millones y millones de hermanos panameños, que admiran a Bolívar o que no olvidan que, nuestro Carlos Andrés Pérez, fue un titán en la devolución de la zona del Canal a sus legítimos dueños.

Avalar que quien no sea autoridad judicial o policial, se arrogue la atribución de encarcelar o excarcelar a quien le venga en gana, equivale a la anomia extrema. La misma promovente de la atrabiliaria medida, sería la apresada número uno, luego que, semanas atrás, instigó a la invasión de las residencias, cuyos dueños se han visto compelidos a salir de Venezuela. Algo que constituye delito grave, penado con prisión de hasta diez años.

¿Cárcel para la perpetradora? Seríamos los últimos en pedir tal cosa. Ha sido suficientemente castigada. Y por adelantado.

@omarestacio

Foto: vía Sala de Prensa

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