Opinión

Crónica Viva | Por: José Luis Sotillo

En la esencia viva de los pequeños pueblos surgen personajes que le impregnan un particular sello de identidad, bien sea por sus nobles oficios, actividad laboral entregada o quizás por su marcada sabiduría en el aporte por lo cultural. De allí que no existe mejor reconocimiento que el de guardar con gratitud en la memoria, su marcado ejemplo, y así atesorar su contribución por el quehacer de las localidades.

En el constante andar existen otros que con ocurrencias se popularizan, y se contemplan con agrado dicharachero de estimación; por lo general salen a relucir por sus anécdotas picarescas y humor criollo.

En el caso de Agua Viva, en el municipio Palavecino del estado Lara, hoy traigo acotación esos personajes admirados por la colectividad de su entorno, algunos de ellos la brisa del destino los coloco en estas latitudes, siendo parte de una generación de cultores llegados de los valles del Tocuyo, para permanecer en estas tierras al son de un canto folclórico que hoy retumba en el recuerdo de muchos.

José Pío Rodríguez es parte del simbolismo cultural que pervive aún en la remembranza de muchos, por su significativo aporte a las expresiones tradicionales. Llegando principalmente a proyectar el golpe larense y difundir en su oportuno tiempo los Sones de negro en su cálida Agua Viva; teniendo la virtud de dirigir la Agrupación Tamunangueros de Agua Viva.

Se radico en Agua Viva en 1942, y desde entonces se ligó con los antiguos pobladores de marcada estirpe Curarigueña quienes al igual que él, se dejaban llevar por las sanas costumbres y tradicionales cantos a la Santísima Cruz, velorios a San Antonio; entre otras expresiones.

Otro de esos personajes fue Venancio Antonio Rodríguez también procedente de las lejanas tierras de Boro Cimarrona; se le identifico como maraquero del grupo Tamunangueros de Agua Viva, incluso también fue palero en la agrupación que le dio cabida a su inquietante espíritu de apego por la cultura heredada de sus ancestros; puesto que a sus 20 años de edad se motivaría a ejecutar los ya inspirados instrumentos.

Tanto él como su hermano Pío Rodríguez fueron parte de esa camada de apasionados personajes que dejaron una huella enaltecedora en la conciencia de muchos y en el corazón conmovedor de la historia cultural que aún subsiste en el patrimonio íntimo del pueblo de Agua Viva.

Agua Viva es la parroquia más occidental de las tres que conforman el municipio Palavecino y, frecuentemente, reconocida por ser el principal acceso al Parque Nacional Terepaima.  Se ubica entre los 300 y los 650 m.s.n.m, en sus partes más baja, y a 1775 m.s.n.m en la parte más alta de la Fila Terepaima. Por lo tanto, se puede considerar de clima fresco la mayor parte del año, debido a que acoge gran parte de los vientos alisios del noreste y del sureste, algo relativamente húmedo.

Parajes de Terepaima

Las principales fuentes hídricas nacen en la serranía del altivo Terepaima. Por ubicarse en las estribaciones del Cerro Terepaima, posee una formación orográfica que forma parte de la Sierra de Portuguesa y con esto del sistema montañoso andino de Venezuela, entre los valles del Río Turbio y el Río Claro, destacan en su relieve manantiales, quebradas y riachuelos que buscan fluir hacia dichos valles.

La vegetación predominante es la que caracteriza al bosque deciduo, que contrasta con la aparición ocasional del matorral semiárido; sin embargo, en las zonas altas de la fría montaña de Terepaima predomina la vegetación de bosques nublados.

Entre los matorrales de la serranía Cuibeña en un horizonte que te deja atrapar por el lienzo natural que le bordea, se dejaba ver tiempo atrás un rebaño de cabras, y con ello a una humilde pareja que en sus rostros enunciaban las viejas usanzas aprendidas de sus viejos, uno de esos personajes era doña Calixta Garcés.

Nativa del ya extinto caserío los Aposentos, seria testigo ejemplarizante de aquel oficio de ordeñar y pastorear cabras, al punto, que parte de su vida se dedicó a recorrer en un ir y venir por aquellos recovecos localizado entre las fragosidades de la serranía del Terepaima; un punto hoy cubierto por la naturaleza.

Vivió entre esos matorrales que hoy honran sus rastros y el espíritu eterno de quien sería parte fundamental del pasado de una comunidad, y de una costumbre ya extinta en el paraje presente de esos montes.

Hasta una próxima ocasión, Dios les bendiga grandemente.     

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2 Comentarios

Ruben Aguilar 18/07/2021 at 10:02 am

Excelente información. Muchas gracias por difundir esta gran información cultural y de nuestro Parque Nacional Terepaima.

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Wendy 19/07/2021 at 12:38 am

Excelente siempre me ha gustado su trabajo usted se caracteriza por describir muy bien a cada personaje de nuestra agua viva has llegado a cada rincón y también por darnos a los nuevos nativos información de nuestros ansestros para no olvidar nuestras raíces

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